Después del golpe infame que derrocara en 1955 a Juan Domingo Perón, durante su segundo mandato consecutivo, el general Eduardo Lonardi al frente del Ejecutivo Nacional promovía una vuelta progresiva a la constitucionalidad con su intención de llamar a elecciones y así devolver al país su normalidad.
Dentro de las Fuerzas Armadas, esta postura tenía sus versiones más y menos armónicas y, todavía más radicalizados, aliados del gobierno derrocado que buscaban destituir a los dictadores y volver a instaurar al gobierno legítimo. En esa línea, un grupo de militares del Ejército emprendieron un levantamiento para apoyar a Perón y devolver la democracia.
El hecho se inició el 9 de junio de 1956 con la comandancia del general Juan José Valle junto a camaradas que, incluso, sin ser peronistas, entendían la gravedad del golpe del 1955. Las acciones no tuvieron los resultados esperados y aunque los Altos Mandos estaban al tanto de un estallido en sus filas y no lograron evitarlo, los responsables fueron rápidamente identificados y detenidos. Hubo un hecho que agravó este motín: la destitución del conciliador Lonardi por el teniente general Pedro Eugenio Aramburu, conocido por ser un ultra antiperonista.
De aquel “no habrá ni vencedores ni vencidos”, el Poder Ejecutivo pasó a endurecer normas y además de coartar las libertades individuales y de abolir los sindicatos, entre otras, puso en marcha el mecanismo más siniestro para escarmentar a la tropa, propia y ajena: la vigencia de la Ley Marcial. La intención fue encontrar un marco legal para matar a los insurrectos, tanto civiles como militares. Se supo por la investigación iniciada un año después por el periodista Rodolfo Walsh, ante el descubrimiento de un sobreviviente, que los fusilamientos se llevaron a cabo por el Decreto 10.364 con ese sólo fin.
La ex Penitenciaría de la Avenida Las Heras y los basurales de Lanús y José León Suárez fueron los escenarios de una horrenda matanza por parte de la dictadura que mostraría su escalada de terror y violencia en los años venideros.