Hace 50 años, el 29 de mayo de 1969, durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, se produjo en la ciudad de Córdoba una movilización popular iniciada por los trabajadores, en protesta por la derogación del derecho laboral denominado “sábado inglés”. En la citada provincia de Córdoba, por la ley provincial 3546 de 1932, la jornada semanal era de 44 horas desde hacía más de 30 años. Tildando ese beneficio de inconstitucional, el gobierno de Onganía lo suprimió aumentando cuatro horas, casi un 10%, la jornada semanal con la promulgación de la Ley Nacional 18.204. Los más de 150 mil trabajadores sindicalizados rechazaron de inmediato la medida.

A nivel nacional las dos CGT habían declarado una huelga general para el 30 de Mayo, porque Onganía se negaba a restablecer la negociación colectiva y la actualización salarial.

En Córdoba adelantaron un día la huelga con el abandono de los lugares de trabajo desde las 10 hs del 29 hasta el día siguiente -es decir se decidió que durara 36 hs, en lugar de 24. Incluía la movilización pacífica hasta la sede local de la CGT, donde se realizaría un acto. La represión policial provocó una generalización de la protesta que se transformó en un estallido social de grandes dimensiones.

Se denominó Cordobazo y fue la chispa inicial que luego se expandió como un reguero de pólvora en las subsiguientes puebladas que tuvieron lugar entre 1969 y 1972 – todas ellas nombradas con palabras terminadas con el sufijo “azo”. Se produjeron en ciudades como Rosario, Cipolletti, repitiéndose luego en Córdoba, en Neuquén y en General Roca, en zonas rurales como Chaco, Misiones o Formosa. La respuesta de la población mostrando su descontento era masiva y contundente. La proscripción del peronismo aumentaba el malestar.

En ese marco el 8 de Junio de 1970 por la noche, Onganía presentó su renuncia y la Junta militar asumió el poder. Diez días más tarde el 18 de junio de 1970 Roberto Marcelo Levingston asumió la presidencia, y el 22 de marzo de 1971 fue reemplazado por Alejandro Agustín Lanusse.

A esa altura el gobierno de la dictadura tenía los mismos problemas que en el año 1966, sumamente agravados debido a la penosa situación económica y política, y con el país en un estado de violencia generalizada.

Obligado por el descontento popular, durante su gobierno Lanusse comenzó un proceso destinado a normalizar la vida institucional del país. El partido Justicialista obtuvo su personería jurídica, abandonando así la proscripción y comenzó a abrirse paso a una salida electoral que terminó concretándose en las elecciones de 1973, en las que el peronismo volvió al poder.