El 25 de mayo de 1973 fue, sin lugar a dudas, una jornada histórica.

La autodenominada Revolución Argentina estaba en serios problemas. Con los partidos políticos disueltos, acosada por la acción de las organizaciones guerrilleras, en medio de una creciente y generalizada insurrección popular y con varias puebladas entre las que se destacaron el Cordobazo y el Rosariazo, el 11 de marzo de 1973 los militares organizaron su salida del poder llamando a elecciones, permitiendo que participara el peronismo (aunque impidiendo la candidatura de Juan Domingo Perón).

Aquel 11 de marzo de 1973 Héctor José Cámpora (delegado del General Perón desde 1971) como Presidente y Vicente Solano Lima como vice, ganaron las elecciones con el 49,5% de los votos.

En consecuencia ese 25 de mayo, en otra gloriosa fecha patria, tras tantos años de proscripción, de prohibiciones, de resistencia y lucha, el peronismo volvió al poder.

Previo a estos acontecimientos cabe mencionar que el compañero Cámpora había sido presidente de la Cámara de Diputados de la Nación y vicepresidente primero de la Convención Constituyente que sancionó la Constitución de 1949. Posteriormente fue encarcelado por la sangrienta dictadura en 1955. En 1957 se pudo fugar junto a otros presos políticos, y pidió asilo en Chile. En 1971 fue designado por Juan Domingo Perón como su delegado personal en Argentina. En ese rol fue parte de la conducción que reorganizó al Partido Justicialista, ejecutó la Operación Retorno, gracias a la cual Perón regresó al país el 17 de noviembre de 1972 y además frustró el plan de la dictadura de realizar elecciones bajo control militar, abriendo así el camino para la recuperación de la democracia, con las ya citadas elecciones de 1973. Fue por eso que, debido a que el gobierno de facto le había prohibido a Perón presentarse como candidato a presidente de la Nación, el gran líder lo designó como candidato en su lugar.

Ejerció la Presidencia de la Nación durante 49 días, renunció a su cargo el 13 de julio de 1973, facilitando la realización de las primeras elecciones sin proscripciones desde el fatídico 1955. Como resultado Perón triunfó con el 62 % de los votos.

El sueño se había realizado, Perón Volvió.